Los latinos somos nuestros peores enemigos

Amenudo los latinos somos nuestros peores enemigos. Me explico: cuando salió mi reciente columna en la que hacía referencia a la falta de latinas y otras minorías en una reciente lista de las “50 Mujeres Más Poderosas de NYC” publicada por la revista Crain’s New York Business, algunos de mis conocidos me hicieron estos comentarios: “Bueno, hay que ver si hay latinas y afroamericanas poderosas en NY”, “¿Tú estás pidiendo que se cumpla una cuota?” “Pero, ¿cuáles eran las cualificaciones para ser parte de la lista? A lo mejor ninguna de esas mujeres minoritarias las cumplía”.

El solo hecho de que latinos inteligentes e informados se cuestionen la posibilidad de que en una ciudad con tal diversidad étnica como New York haya escasez de mujeres latinas, afroamericanas, asiáticas o de cualquier otra minoría calificadas para entrar en esta lista es preocupante. Habla de un estereotipo que los latinos tienen de otros latinos. El problema es que si esta es la percepción de mis amigos neoyorquinos, ¿qué se puede esperar de Estados mucho menos diversos como Nebraska, Idaho, o Montana?

En parte, las dudas que expresan estos individuos revelan que no se sienten a la altura de los anglosajones que figuran en este tipo de listas. Es decir que realmente no sienten que sean líderes de su especialidad, su sector, su ciudad, etc. O que figurar en ellas tal vez implicaría ser parte de una cuota de minorías que la revista ha decidido incluir pero que en realidad no tienen el mismo talento o influencia que los anglosajones destacados.

Y por otro lado, estas dudas también demuestran que hasta que los latinos y latinas no se den cuenta de que deben luchar por lograr esta paridad, siempre quedarán excluídos del poderío que viene aparejado con el reconocimiento social. Porque los que figuran en estas listas son los mismos individuos que toman las decisiones económicas, políticas, legales y laborales que te afectan a ti y a tu familia. Son los mismos que presentan en conferencias frente a miles de líderes y que aparecen en televisión y en los medios de comunicación dando sus opiniones y marcando el tono de la conversación nacional. Si tú no estás representada, ¿puedes sorprenderte de que nunca se hable de los latinos exitosos en este país? O ¿de que constantemente se muestre el costado problemático de nuestra comunidad: la inmigración ilegal, el embarazo prematuro, la deserción escolar, etc?

Nosotros mismos con nuestras dudas acera de si merecemos o no figurar en esas listas, recibir premios, o ser reconocidos nacionalmente somos nuestros propios enemigos. Encontramos excusas para no hacer lo necesario para aparecer allí el año próximo o en cinco años. Para quedarnos en nuestro propio rincón donde nos sentimos cómodos en lugar de pensar en el progreso de la sociedad en la que vivimos y en el futuro que estamos armando para nuestros hijos.

Te invito a pensar de qué manera puedes empezar a obtener el reconocimiento que mereces por tus logros más allá de tu círculo de conocidos o de la comunidad hispana dentro de la cual te mueves. ¿Qué puedes hacer hoy mismo para iniciar un cambio que te lleve a obtener mayor visibilidad en el mercado general?

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